No disparen contra el sindicalista

    24/08/2017. Paco Rodríguez de Lecea

    La acción tiene lugar en un rincón de la región de las lagunas pontinas, en Italia, al sur de Roma; pero del mismo modo podía haber ocurrido en cualquier pequeña ciudad de España, al borde del mar. Un hombre aparece muerto un atardecer, estrellado contra unos escollos a flor de agua sobre los que transcurre un tramo suburbano de una vieja carretera provincial sin apenas tránsito. Se trata de un sindicalista veterano, y al conocer la noticia el secretario de la unión local, Marco degli Sposti, no puede evitar una sensación de incredulidad. Difícil pensar en un accidente, con un pretil alto y en un tramo viario casi siempre desierto; tampoco encaja con el carácter de la víctima la hipótesis de un suicidio.

    La autopsia aporta una revelación. A pesar de que el cuerpo está destrozado, se encuentran indicios de una herida punzante en el vientre. El hombre fue atacado, acuchillado, y arrojado al mar desde lo alto de la carretera.

    Casi enseguida, Marco es llamado a declarar a la jefatura de policía. Su compañero, le informan, lo había estado buscando con insistencia y sin fruto el día de autos.

    Así es como un sindicalista, atribulado ya por una sobrecarga de trabajo en las circunstancias de la crisis, con despidos, plantes laborales y negociaciones jurídicas y sindicales a las que atender, empieza a buscar por su cuenta alguna pista oculta en la vida y la actividad profesional diaria del compañero muerto. Y la mirada peculiar del sindicalista desvela conexiones ocultas que conducen la investigación del crimen hacia derroteros inesperados. Había, en efec­to, en el trasfondo del caso, un móvil sindical.

    Esa es la sustancia de la novela «Rosso quadrato» (Editori Internazionali Riuniti, 2014). Sus autores, Claudio Franchi, Augusto Palombini y Francesco Sinopoli, son tres cuadros sindicales de la CGIL que han adoptado el seudónimo conjunto de Tom Joad (el protagonista de «Las uvas de la ira» de John Steinbeck). El resultado de su particular trabajo cooperativo en comandita es brillante, y los tres autores tienen ya casi a punto un segundo caso protagonizado por Degli Sposti. La originalidad de su propuesta se basa sobre todo en la figura del investigador: un sindicalista en ejercicio, que aplica con destreza sus conocimientos profesionales a los acontecimientos en los que se ve implicado.

    Revista Fundación 1 Mayo [76] Ver texto completo en PDF

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