Cambia el trabajo, la CGIL se transforma

    Reflexiones en torno a la forma en que la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) aborda la formación sindical y la importancia de la Carta de los Derechos Universales como una reciente propuesta del sindicato italiano.

    28/11/2017.
    Monica Ceremigna

    Monica Ceremigna

    La fragmentación y la precariedad han puesto en duda los límites y la identidad de los trabajadores y de la ciudadanía y han puesto en discusión el papel del Estado, los equilibrios del Estado del Bienestar, las conquistas democráticas, desafiando la tradicional capacidad del sindicato para representar y proteger el trabajo y las personas.

    La Carta de los Derechos Universales es la más reciente de las propuestas concretas que la CGIL ha puesto sobre la mesa para volver a situar el trabajo en el centro del debate nacional y global, para restaurar la dignidad en el trabajo y los trabajadores, afirmando un principio de igualdad que supere las diversas formas y tipologías en las que el trabajo se ha diversificado y fragmentado a lo largo de los años, con derechos y tutelas para todos.

    Y los derechos fundamentales son diversos y van desde la compensación justa y proporcionada a la libertad de expresión, desde el derecho a la seguridad al derecho al descanso, a la igualdad de oportunidades y a la formación permanente, una actualización constante de los conocimientos y las habilidades. Sobre lo citado anteriormente, surge el Plan de formación nacional: la formación como derecho/deber de cada delegado y delegada, de cada funcionario y funcionaria, proveedor de servicios, militante, dirigente.

    Una formación centrada en la motivación y cualidades personales, para dar sentido al compromiso sindical, ser protagonistas, en conciencia de valores, de la visión de conjunto de la CGIL y de sus propias responsabilidades

    El plan es una recopilación articulada y compartida de preguntas estratégicas sobre el cambio de paradigma destinado a construir (de un modo que llegue a todos los ámbitos y sectores por mínimos que sean) y así, conseguir mayores capacidades estratégicas y de gestión, un mayor uso de la creatividad en la búsqueda de soluciones y de proyectos innovadores para el desarrollo y el cambio organizativo para una nueva política de responsables sindicales que anticipe y acompañe los procesos de cambio generacional, en una atención renovada a las identidades, a la memoria, una atención a la vocación europeísta y a las diversas culturas, dentro y fuera de la CGIL, en Italia, en Europa y el mundo.

    Un sistema abierto, crítico, experimental, capaz de implicar activamente, capaz de impulsar hacia la participación a los nuevos delegados, y nuevas delegadas, funcionarios, y funcionarias, dirigentes, para que puedan ver, entender y reconocer, sobre todo en esta fase de incertidumbres y cambios.

    Es prioritaria la elección del método basado en el intercambio, para construir y desarrollar las infraestructuras formativas en todas las estructuras a través de la formación de formadores, el refuerzo de la red, el conocimiento y la valorización de todas las experiencias ya existentes, la coordinación y la experimentación de experiencias de “contaminación” en las que unas experiencias pueden influir en otras, porque para una organización complicada como la CGIL es importante poner en circulación las experiencias más significativas de los diferentes sectores y territorios y discutir para favorecer indicaciones, estímulos y su consiguiente difusión.

    Monica Ceremigna
    Area delle politiche europee e internazionali
    www.cgil.it e www.cartacgil.it

     

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