Forges, un activista del humor y la igualdad

    Ha muerto Antonio Fraguas, Forges.

    22/02/2018.
    Forges.

    Forges.

    Ha muerto Antonio Fraguas, Forges. Se ha ido precipitadamente, pero dejó preparada su viñeta que diariamente publicaba en El País y que hoy recoge el periódico. Y es que Forges amaba el humor por encima de todas las cosas. Era su herramienta de trabajo, pero también su razón de compromiso con las gentes que peor lo pasan, con las mujeres y las trabajadoras que debían soportar las injusticias en el trabajo, en casa y en la sociedad. Siempre estuvo dispuesto a participar en las iniciativas y actos de solidaridad con todas las causas vinculadas al progreso, la democracia, la injusticia social y la igualdad. Prestó su arte y creatividad a aquellos colectivos que se lo pedían y fue un testigo atento del pulso social, de las tensiones que operan en las grandes aglomeraciones urbanas, de los cambios que protagonizan las generaciones más jóvenes. Raro es que se le escapara cualquier acontecimiento, evento o declaración que afectara al devenir de las sociedades abiertas.

    Forges fue una persona comprometida con su tiempo. Trabajaba el humor, provocaba sonrisas, retrataba la sociedad con sus viñetas, pero sobre todo, reclamaba su condición de ciudadano para participar del debate público, de los retos de teníamos por delante como sociedad y como país. Fueron muchas las ocasiones en las que Forges colaboró con el movimiento sindical, con las luchas de las trabajadoras/es, con las personas y colectivos que más lo necesitaban. En su agenda de trabajo, no faltaron los inmigrantes, las personas en paro, los jóvenes, las mayores -en su última etapa, estuvo especialmente activo con los creadores y escritores que reclamaban sus derechos, tanto los derivados de sus cotizaciones, es decir la pensión, como la posibilidad de hacerlo compatible con la creación, a partir de unas reglas y normas pactadas-, y de manera singular con las mujeres. Fueron numerosas las viñetas que publicó denunciando la desigualdad y la discriminación de las mujeres, e incontables las veces que apoyó con sus viñetas, de forma desinteresada, a colectivos y organizaciones de mujeres.

    Por todo ello, echaremos en falta su cita diaria con El País, aunque no olvidaremos fácilmente su obra y su gran sentido del humor y de la solidaridad.

    José Luis Gil

    Secretario de Formación Sindical y Cultura del Trabajo

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