Ferrol: 47 años de los asesinatos de Daniel y Amador, memorias de la transición española

    El 10 de marzo  de 1972 la policía armada disparó contra los manifestantes de la Empresa Nacional Bazán, matando a los obreros, Amador Rey y Daniel Niebla y causando más de 30 heridos.

    11/03/2019.

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    La década de los 70 del siglo pasado supuso el fin de la Dictadura y el arranque del proceso de transición democrática en España que culminó en la aprobación, por la ciudadanía española, de la Constitución del 78.

    Fue un período de fuerte agitación social y, sobre todo, de intensa movilización obrera, clave para acabar con la dictadura franquista pero también de una feroz represión. Este fue el contexto en el que se desarrollaron las CCOO.

    Si hace unos días, el 3 de marzo, se conmemoró el 40 aniversario de la matanza de Vitoria, el día 10 de marzo, habrán transcurrido 44 años del asesinato por la policía armada (los grises) de Daniel Niebla y Amador Rey, dos trabajadores de Bazán (hoy Navantia) de Ferrol vinculados ambos a las clandestinas CCOO.

    La plantilla de Bazán-Ferrol pretendía la negociación de un Convenio Colectivo en la fábrica, habida cuenta de que la representación sindical general, en el marco del sindicato vertical, estaba controlada por éste y por lo tanto, por la empresa, en tanto en Ferrol las candidaturas impulsadas por CCOO en las elecciones del 71 habían obtenido un resultado muy favorable.

    El día 9 de marzo la mayoría de los trabajadores se concentraron pacíficamente ante la dirección de la empresa de donde fueron desalojados por las fuerzas de la policía.

    El desalojo estuvo a punto de derivar en tragedia. Miles de trabajadores se vieron encajonados en una angosta salida de la fábrica, empujados por la carga policial. Caídas, trabajadores a punto de ser aplastados por sus compañeros y finalmente una auténtica batalla campal por las calles de la ciudad, que terminó con la policía armada encerrada en su cuartel rodeado por los trabajadores, quienes finalmente, de forma pacífica marcharon para sus casas.

    La mañana del 10 de marzo los trabajadores acudieron con normalidad a la empresa para incorporarse a sus puestos de trabajo. Sin previo aviso, la dirección de la empresa había decidido un cierre patronal. Los trabajadores fueron concentrándose en los alrededores de las puertas de la fábrica y en una improvisada asamblea decidieron dirigirse en manifestación hacia el astillero de Astano en Fene para invitar a sus trabajadores a sumarse a la huelga.

    Entre tanto habían sido trasladados a Ferrol los grupos antidisturbios de la policía procedentes de Valladolid.

    Cuando alrededor de 3.000 manifestantes entraban en la carretera de Las Pías, a la altura de la Iglesia del Pilar, fueron detenidos por una gran dotación de policía, quienes, prácticamente sin previo aviso, cargaron contra los manifestantes disparando sus armas de fuero, pistolas y metralletas contra los trabajadores.

    El resultado: dos trabajadores, Daniel y Amador, asesinados, 40 heridos de bala, entre ellos Julio Aneiros Fernández histórico dirigente del PCE y CCOO ya fallecido a quien la Corporación Municipal dedicara en este aniversario una calle en el barrio del Bertón . La ciudad fue tomada por la policía y con gran despliegue de fuerzas de Marina y del Ejército, quedó paralizada por una huelga general. Ferrol por aquel entonces era cabecera de la Región Marítima del Cantábrico y sede de la VIII Región Militar, contaba por tanto con una gran presencia de la Marina y diversos cuarteles del Ejército de Tierra.

    En los días posteriores se produjeron numerosas detenciones de sindicalistas de CCOO, militantes del PCE y activistas de diverso signo, incluidos varios “curas obreros”.

    Las movilizaciones de solidaridad se extendieron por toda Galicia, España y a nivel internacional promovidas fundamentalmente tanto por el PCE como por CCOO.

    Varios activistas de CCOO fueron conducidos a la prisión militar de Caranza y sometidos posteriormente a un Consejo de Guerra en el que fueron condenados a varios años de prisión. Muchos de los detenidos esos días ingresaron en la prisión de La Coruña, sancionados bastantes de ellos con cuantiosas multas, 23 fueron sometidos a un proceso en el Tribunal de Orden Público en lo que terminó conociéndose como “el proceso de los 23 de Ferrol”, que derivó en una sentencia judicial con condenas de entre cuatro y un años de prisión para la mayoría de ellos.

    Como ha sucedido con todos los casos similares, tampoco los asesinatos de Ferrol derivaron en ningún tipo de responsabilidad, ni para los actores materiales ni para los responsables políticos o policiales de la época. Así, huelga a huelga, manifestación a manifestación, al impulso de una movilización que se iba generalizando, se hizo posible el final de la Dictadura franquista, pero en 1972 todavía quedaba mucha represión, cárcel y muertes que padecer.

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