Por una cultura democrática europea que pare los extremismos

    Debemos apostar por un Pacto Europeo por la Cultura, inclusivo y democrático, que vele por la diversidad, la igualdad, la democracia, la sostenibilidad, el acceso y el pluralismo cultural, ante la irrupción de modelos culturales excluyentes, xenófobos, del pasado, que irrumpen con fuerza en Europa.

    03/06/2019. José Luis Gil González

    En estos momentos políticos es urgente fomentar la idea de Europa como cultura diversa y democrática, construida sobre el encuentro, el intercambio, los derechos humanos, el pacto social y un horizonte de innovación en el que la cultura, como sector económico, contribuya también a la transición ecológica y a la igualdad.

    Para ello, Europa debe impulsar un gran acuerdo cultural que apueste por el conocimiento, la producción, la creación, la diversidad, el acceso, las buenas prácticas y la gestión responsable, democrática y transparente, la sostenibilidad, la promoción y la conservación del pluralismo cultural europeo, hoy más que cuestionado por las fuerzas contrarias a la construcción europea.

    Tenemos que democratizar y hacer valer los valores de nuestro patrimonio cultural: museos, monumentos, cultura en vivo, artes escénicas, contenidos digitales… el conjunto del patrimonio cultural, con la voluntad de recuperar el patrimonio material e inmaterial para las mayorías sociales… y que puedan hacer frente a quienes plantean una cultura excluyente y elitista.

    Apostar por la cultura digital, desarrollando el acceso a contenidos digitales de calidad a través de instituciones públicas como las bibliotecas y los centros culturales. Es necesario reforzar especialmente estos formatos como medio para descentralizar el acceso a la cultura y reducir la brecha territorial. Para ello, hay que hacer hincapié en la formación, en todas las etapas educativas para comprender el pasado y el presente de nuestra región europea.

    Promover el acceso democrático a la cultura europea como antídoto a las políticas ultraconservadoras que recorren el mundo mediante estrategias de divulgación en centros educativos y culturales, bibliotecas, museos, teatros, cines… y medios de comunicación para salvar las brechas existentes, tanto entre países como dentro de estos, en su conocimiento y aprovechamiento.

    En estos momentos, hay que situar la cultura en el centro del discurso social y económico de la sociedad europea, no sólo porque actualmente la industria cultural proporciona millones de empleos y supone una parte importante del PIB, sino porque todos los pasos que hemos recorrido para alcanzar una política cultural convergente y defensora de los derechos humanos se están poniendo en cuestión por fuerzas políticas que plantean el retroceso y la parcelación de nuestra política cultura común.

    Apostar por fortalecer la cultura europea es apostar por la convivencia, el respeto a los derechos humanos y la justicia social. Europa “se unió por la paz”, pasó de seis miembros a los 28 de la actualidad, que forman una “unión única e inspiradora para toda la humanidad”, construida sobre la cultura, el olvido de fronteras, la fraternidad, la solidaridad, valores hoy amenazados por todas partes, incluso desde su interior.

    No te olvides, ahora toca defender Europa, corrigiendo los errores cometidos en los periodos de austeridad y la injusta desigualdad ocasionada, y toca fortalecer las políticas económicas, sociales y culturales europeas y avanzar en una cultura de paz y valores común en Europa y en el Mundo.

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